MCT, el aceite que hace perder grasa
ago18

MCT, el aceite que hace perder grasa

Si te dijera que hay un aceite que te proporciona energía y te hace perder grasa al mismo tiempo, ¿lo tomarías?

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La verdad sobre los fritos
jun25

La verdad sobre los fritos

Crees que todos los fritos engordan y son malos para la salud. Te equivocas. Sigue leyendo.

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El aceite de linaza: Omega 3 vegetal
abr18

El aceite de linaza: Omega 3 vegetal

No todo el omega 3 va a ser salmón y sardinas

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El aceite, ni rancio ni quemado
nov26

El aceite, ni rancio ni quemado

Si tu aceite echa humo, no lo uses. Si huele raro, tampoco. El aceite vegetal, especialmente de oliva, se vende como un super nutriente. Este “oro líquido” contiene ácidos grasos monoinsaturados (los que regulan el colesterol malo) y vitamina E. Pero cuidado, si tu aceite está rancio o lo quemas, todos los beneficios se vuelven peligros. No seas rancio Lo primero que tienes que saber es que el aceite tiene fecha de caducidad. El aceite rancio es simplemente aceite pasado de fecha que se ha oxidado. Los ácidos grasos oxidados contienen radicales libres, que si bien no te ponen enfermo inmediatamente, oxidan las células de tu cuerpo y aumentan el riesgo de sufrir cáncer, diabetes y Alzheimer. ¿Cómo saber si el aceite está rancio? Por el sabor, y mucho antes, por el olor. El aceite rancio huele parecido a la madera de lápiz. No lo quemes El otro gran peligro es calentar el aceite por encima del punto de humo. El punto de humo, como su propio nombre indica, es la temperatura a la que el aceite comienza a evaporarse y humea. Si tu aceite está humeando, tíralo. Se ha descompuesto y en el proceso ha generado más de 250 sustancias tóxicas. Nunca cocines en aceite humeante. El aceite de oliva virgen es especialmente sensible a la temperatura. Úsalo en frío o a baja temperatura. Para cocinar a alta temperatura, por ejemplo, carnes, pescados o mariscos a la brasa, usa aceites con más resistencia al calor, como los aceites refinados o la mantequilla. Sí, por si no te has enterado, la mantequilla es buena para comer y para cocinar. Foto: hamburger in a frying pan, de Shutterstock. No...

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Alimentos sanos: no vale todo
jul16

Alimentos sanos: no vale todo

Que un alimento sea sano no quiere decir que tengas barra libre para comerlo hasta reventar ¡Pero si esto es sano! Afirman vigor muchas personas mientras se ponen moradas de almendras o zumo de fruta. Por muchos que sean sus beneficios, la comida “sana” puede engordar igual o más que la procesada, y tienes que controlar las cantidades. Antes de seguir, vamos a intentar definir lo que es un alimento sano: Un alimento es más sano si contiene más nutrientes que otro. Por ejemplo, el aguacate, rico en minerales y vitaminas, es más sano que un paquete de aperitivos salados de maíz, que son poco más que almidón, grasa y sal. Un alimento es más sano si no dispara tu insulina, es decir,  tiene menor índice glucémico. Por ejemplo, en ese sentido los boniatos son más sanos que las patatas, porque se absorbe más lentamente. Además, la norma anterior también se aplica, ya que contienen más vitaminas y minerales. Un alimento es más sano si no contiene sustancias tóxicas. Esto no es una perogrullada, porque por ejemplo el alcohol es una sustancia tóxica, pero es legal venderla, y la gente la toma. Según este principio, el vino es mucho más sano que el whisky, porque su contenido en alcohol es mucho menor. Lo que contienen los alimentos sanos A estas alturas ya sabes por donde voy. El que un alimento sea “sano” no te da barra libre para atracarte. Los alimentos sanos engordan igual, y los excesos afectan igual a tu salud. Es un problema de cantidad: El pan y los cereales integrales: contienen fibra, vitaminas y minerales, pero es algo que se añade, y el almidón siempre está allí, en el pan, la pizza, la pasta y los bollos, sumando muchas calorías. ¿Los cereales de desayuno? Ni te acerques. El aceite de oliva: rico en ácidos grasos monoinsaturados, que son “sanos”, pero una cucharada son 120 Calorías. Cinco cucharadas tienen las mismas calorías que una hamburguesa con patatas. Así que cuidado con lo que le pones a tu tostada del desayuno. La miel: tiene vitaminas y minerales, pero el 80% es glocosa y fructosa, es decir, azúcar. El otro 20% es agua. Es decir, a la hora de disparar tu insulina y almacenar el exceso de azúcar en tu barriga, el efecto es el mismo que el azúcar refinada. El vino: especialmente el vino tinto es rico en antioxidantes como el resveratrol, pero sigue teniendo un 14% de alcohol. Una copa de vino son 180 Calorías, y media botella, lo mismo que diez galletas de chocolate. Si te bebes todo eso, la resaca viene de propina con el michelín....

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