Los tres enemigos que te alejan del gimnasio

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Estos tres demonios se sientan en tus hombros para que no hagas deporte. Conócelos y podrás vencerlos.

A estas alturas, los buenos propósitos de año nuevo pueden haber caído ya en el olvido. Pero ¿por qué? Somos las mismas personas que asumieron esos compromisos con ilusión. ¿Qué nos ha hecho cambiar de idea?

La mayor parte de las veces, dejamos de hacer deporte por una de estas tres causas, o una combinación de ellas: aburrimiento, lesiones y estancamiento.

No te abandones. Si conoces al enemigo es mucho más fácil vencerlo. Descubre cómo aparecen estos síntomas y cómo enfrentarte a ellos:

Aburrimiento

Empezar una nueva actividad es divertido. Cuando se convierte en rutina, ya no tanto. Si ves el deporte como una obligación, es más fácil que te rindas. Además, hacer deporte sin ganas no adelgaza.

Solución: haz un ejercicio que te haga sentir bien, en compañía mejor que en solitario, y que represente un desafío. Mídete e intenta superar tus marcas. Si te resulta fácil te aburrirás antes.

Lesiones

La impaciencia es la madre de todas las lesiones. Queremos tener mejores resultados, más rápido. Vamos más allá de nuestros límites, y nos hacemos daño, lo cual nos envía a la casilla de salida durante meses.

Solución: El secreto para no lesionarse es la progresión. Debemos intentar mejorar semana a semana, cuidando el calentamiento y los estiramientos . Los avances no son uniformes, también habrá momentos de estancamiento, pero no es motivo para intentar hacerlo todo en un día. Es mejor seguir adelante poco a poco, siempre sin hacerse daño. El tiempo está de tu lado.

Estancamiento

Cuando comenzamos a practicar algún deporte y seguimos un programa, los primeros avances son rápidos. En unas pocas semanas nuestro cuerpo y nuestra energía han mejorado. Sin embargo, a medida que estamos más en forma, los cambios son más lentos, y esto puede desanimarte.

Solución: el cuerpo se estanca porque se adapta al ejercicio, y lo que antes era un esfuerzo, ya no supone un estímulo suficiente. La única solución es darle un nuevo desafío: más peso, más rápido, más tiempo. Así se desencadena una nueva adaptación, y el ciclo comienza de nuevo.

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